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LÍNEA ACTUAL DE INVESTIGACIÓN

El espacio como concepto filosófico ha pasado por importantes cuestionamientos y ha llegado a adquirir centralidad en los debates contemporáneos. Desde la historia de las ideas, podríamos analizar las condiciones de emergencia del reposicionamiento de este concepto. Habría cuando menos dos condiciones fundamentales: la interrogación sobre el espacio matemático, su continuidad y extensión; y el resquebrajamiento de la subjetividad, a la cual el espacio pertenecía como parte de la posibilidad de comprensión del mundo.

 

Ni espacio matemático, ni subjetivo, es decir, ni algo cuantificable y divisible, ni tampoco algo vacío como mera estructura; la reconsideración del espacio como categoría ontológica ha implicado volverlo a ligar al tiempo, temporizarlo, hacerlo el resultado de interrelaciones y de una construcción constante. El espacio no está meramente allí, sino que viene a ser, es abierto y se constituye también según las entidades que en él se dan.

 

Si la idea de espacialidad había excluido la temporalidad, se trata de ahora entender el movimiento, la historización y la temporalización de lo que parecía neutro, vacío y simplemente dado. El espacio está investido, no es un a priori y es algo que se construye por negociaciones; el ámbito de lo político es en esto ineludible.

 

Desde la propuesta de filosofía natural que estamos siguiendo, pretendemos pensar el espacio en la temporalización tomando como horizonte de reflexión la ecología y la evolución. Buscando tener una aproximación más específica a la materialidad concreta, hemos de abrir el tema del espacio acotándolo en términos evolutivos y ecológicos para pensar la relación condicionado-condicionante en la espaciación, esto es, de qué modo los organismos vivos condicionan el ambiente, al tiempo que éste es condicionado por aquéllos.

 

En el contexto de la renovación de las discusiones académicas sobre “evolución de las especies”, la importancia de los organismos como sistemas integrados que se desarrollan ontogenéticamente –es decir, despliegan complejidad estructural y funcional conforme crecen a lo largo de su tiempo de vida– y que responden plásticamente al ambiente que ellos mismos modifican con sus propias actividades, resultan centrales. Dentro de la estructura teórica en ciernes que representa la “Síntesis Evolutiva Extendida”, la noción de reciprocidad causal entre organismo(s) y ambiente(s) y su concepto complementario –según el cual el desarrollo ontogenético es en sí mismo constructor de los detalles estructurales/funcionales del organismo (ya que éstos no se encuentran ‘codificados’ exhaustivamente en el genoma)– se siguen perfeccionando a través de conjuntos de investigaciones, en las que hemos de incluir la idea de espaciación para replantear la relación condicionado-condicionante.

 

También incorporaremos la idea de construcción de nicho, pues nos permite hacer preguntas concretas en relación al papel que los organismos juegan en la producción de su espacio y cómo está directamente relacionado con el proceso adaptativo y con la herencia ecológica.

 

Lo anterior se engarza con las discusiones en el mundo del arte. En el siglo XX las nociones evolutivas de selección y mutación se incluyen en fórmulas artísticas que replantean la configuración de espacios y su intervención más allá de las limitantes del museo y la galería. Hay que tematizar explícitamente el espacio y el medio como materiales propios de la plástica.

 

CURRENT LINE OF RESEARCH 

Space as a philosophical concept has gone through important questionings and has acquired centrality in contemporary debates. From the history of ideas, we could analyze the emergency conditions of the repositioning of this concept. There would be at least two fundamental conditions: the questioning of mathematical space, its continuity and extension; and the cracking of the subjectivity, to which the space belonged as part of the possibility of understanding the world.

 

Neither mathematical nor subjective space, that is to say, neither something quantifiable and divisible, nor something as a mere structure; the reconsideration of space as an ontological category has implied to link it back to time, to temporize it, to make it the result of interrelations and in constant construction. The space is not merely there, but it comes to be, it is open and it is also constituted according to the entities that occur in it. If the idea of spatiality had excluded temporality, it is now a matter of understanding the the movement, historization and temporization of what seemed neutral, empty and simply given. Space is invested, it is not an a priori and it is something that is built through negotiations; the political sphere is inescapable.

 

From the proposal of natural philosophy that we are following, we intend to think the space in temporization with ecology and evolution as the horizon for reflection. Seeking to have a more specific approach to concrete materiality, we have to open up the subject of space and frame it in evolutionary and ecological terms in order to think about the relationship conditioned-conditioning in spacing. This is, in what way living organisms condition the environment, at the same time as it is conditioned by them. In the context of the contemporary academic discussions on the “evolution of the species” the importance of organisms as integrated systems that develop ontogenetically —that is, they unfold structural and functional complexity as they grow throughout their lifetime— and that respond plastically to the environment in which with their own activities, are central. Within the theoretical structure which represents the “Extended Evolutionary Synthesis”, the notion of causal reciprocity between organism(s) and environment(s) and their complementary concept —according to which development ontogenetic is itself constructor of the structural/functional details of the organism (since these are not 'coded' exhaustively in the genome)— needs to include the idea of spacing so as to rethink the conditioned-conditioning relationship. We will also incorporate the idea of niche construction, because it allows us to ask questions in relation to the role that organisms play in the production of their space, and how it is directly related to the adaptive process and ecological heritage. This is linked to discussions in the art world. In the twentieth century notions of selection and mutation are included in artistic formulas that rethink the configuration of spaces and their intervention beyond the limits of the museum and the gallery. Space and the medium must be explicitly thematized as plastic materials.

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